sábado 12 de septiembre de 2026

Economía

Propuesta de Ley de Inversiones: Claves para un nuevo marco regulatorio

El presidente Rodrigo Paz anunció el envío a la Asamblea Legislativa de un proyecto de Ley de Inversiones, que busca establecer un entorno favorable para la inversión privada en Bolivia.

Por Martín Carrasco · 9 de agosto de 2026

El mandatario Rodrigo Paz comunicó el 6 de agosto que el próximo martes presentará ante la Asamblea Legislativa un proyecto de Ley de Inversiones. Esta iniciativa es parte de un amplio conjunto de reformas económicas que también incluirá nuevas normativas para sectores como hidrocarburos, energía, minería y alianzas público-privadas. Aunque la agenda fue acordada en abril, el contenido específico de las reformas aún no ha sido divulgado. Sin embargo, las directrices del Gobierno y las experiencias de países vecinos que han implementado leyes similares sugieren posibles lineamientos para esta nueva normativa.

La Ley de Inversiones tiene como objetivo convertirse en el marco legal fundamental que guíe la estrategia económica del Ejecutivo. Según el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, la legislación buscará definir reglas claras para la protección del capital privado, incrementar la seguridad jurídica y disminuir la incertidumbre para los inversionistas en el país. Sin embargo, algunos críticos subrayan la falta de quorum en el Tribunal Constitucional como un desafío.

Se anticipa que el proyecto de ley se base en cinco pilares fundamentales. El primero se centra en fortalecer la seguridad jurídica, limitando expropiaciones y estableciendo procedimientos de arbitraje más claros, alineados con estándares internacionales, para asegurar que los contratos no sean alterados unilateralmente por el Estado. Los legisladores han recordado al Gobierno los compromisos asumidos durante la campaña y en las negociaciones tras la crisis de 55 días, como parte de las garantías para un entorno estable.

Otro aspecto clave será la igualdad de trato para las inversiones nacionales y extranjeras, una práctica común en la mayoría de las legislaciones de promoción de inversiones en América Latina. La experiencia de países como Perú y Colombia demuestra que es beneficioso ofrecer condiciones similares a todos los inversores, limitando solo algunos sectores estratégicos.

Además, se prevé la creación de un nuevo sistema de incentivos tributarios y administrativos, que no necesariamente significará una reducción de impuestos en general, sino beneficios específicos para aquellos proyectos que generen empleo, fomenten exportaciones o promuevan la innovación tecnológica. La simplificación de trámites también es un punto clave, dado que el sector privado ha demandado una reducción en la burocracia.

La ley también propone una mayor participación del sector privado en áreas donde el Estado ha predominado históricamente, como hidrocarburos y minería. Este enfoque es visto como esencial dado que estos sectores requieren inversión significativa y tecnología avanzada. Finalmente, se espera que la nueva norma incluya mecanismos para resolver disputas, como arbitrajes nacionales o internacionales, un aspecto que ha generado preocupación entre los inversores desde que Bolivia retiró varios tratados bilaterales de inversión en la última década.

El antecedente del derogado DS 5503 es relevante, ya que algunos de sus elementos buscaban abrir espacios para la inversión privada en sectores estratégicos, pero generaron controversia y rechazo. Por ello, el Gobierno opta por una ley que se debatirá abiertamente en la Asamblea, buscando un mayor respaldo político y una base jurídica más sólida.

Un aspecto adicional que se considera es la regulación del uso de los recursos del Fondo de Pensiones para inversiones productivas en el país, dado que este fondo es fundamental para el financiamiento de grandes proyectos, aunque su gestión ha sido objeto de críticas por sus retornos.

El desafío político que enfrenta el Gobierno es significativo. La nueva ley deberá demostrar a los inversores que Bolivia ofrece un marco regulatorio estable, sin que eso sea percibido por sectores sociales como un paso hacia la privatización. La administración sostiene que su objetivo es complementar al Estado, promoviendo la inversión privada como parte de la reactivación económica en un contexto de limitaciones fiscales y creciente necesidad de financiamiento. La discusión legislativa será clave para definir hasta dónde se está dispuesto a avanzar en este cambio y cómo equilibrar la apertura económica con el control estatal en sectores considerados estratégicos.

Finalmente, es pertinente mencionar que el impacto social de estas reformas, como ha ocurrido en otros países, está bajo la lupa. En Argentina, por ejemplo, se han cuestionado las consecuencias de leyes similares sobre el empleo y el medio ambiente, un debate que también podría resonar en Bolivia, donde el tejido empresarial nacional es aún limitado.