sábado 12 de septiembre de 2026

Economía

Bolivia: Una Mirada Histórica al Potencial Económico

A través de un análisis de un texto de 1907, se explora la visión de Ignacio Calderón sobre las oportunidades económicas en Bolivia y su conexión con el actual interés por las inversiones extranjeras.

Por Ronald Ávalos · 9 de agosto de 2026

La historia a menudo presenta ciclos que se repiten, algo que a veces no reconocemos debido a nuestros prejuicios contemporáneos. En este sentido, el título de esta columna proviene de una reseña publicada hace 120 años en la Revista de los Banqueros de Estados Unidos, en julio de 1907, la cual comentaba sobre un escrito del embajador boliviano en EE.UU., Ignacio Calderón. Su objetivo era atraer inversiones, una preocupación que sigue vigente en la actualidad.

Ignacio Calderón, abogado de formación y ministro de Hacienda durante el mandato del presidente Pando de 1901 a 1903, tuvo una carrera destacada como diplomático, ocupando la embajada en Washington D.C. en varias ocasiones durante las dos décadas liberales de inicios del siglo XX. Podría considerarse una figura similar al actual Víctor Andrade en cuanto a su enfoque liberal y sus aspiraciones económicas.

En nuestro reciente libro, coescrito con Rafael Archondo, se menciona a Calderón junto a Alberto Gutiérrez, un conocido diplomático y firmante del Tratado de 1904 con Chile, quien también se dedicó a la escritura. Estos diplomáticos no solo participaban en eventos sociales, sino que observaban, leían y se tomaban el tiempo para reflexionar y documentar sus experiencias.

Calderón, conocedor de la dinámica social de la capital estadounidense, se movía con destreza en ese entorno. A pesar de su privilegiada situación económica, su embajada no solo representaba una posición de poder, sino también una oportunidad para resaltar las riquezas de Bolivia, ya que en su reseña se subraya que las minas del país habían proporcionado riqueza al mundo durante siglos, lejos de estar agotadas, un análisis que podríamos aplicar a nuestra minería actual en comparación con las de Chile y Perú.

El texto de Calderón, titulado "Bolivia, un descuidado campo de grandes oportunidades", revelaba su optimismo, a pesar de que las dificultades, como los altos costos de transporte y la falta de capital humano, limitaban el crecimiento. Sin embargo, Calderón afirmaba que Bolivia era uno de los países más ricos de Sudamérica, aunque poco conocido en ese entonces.

Para contextualizar las limitaciones, mencionaba que el costo del carbón para las minas oscilaba entre 4 y 5 dólares por tonelada en la costa, mientras que en Bolivia llegaba a 40 y 80 dólares. Visionario, Calderón creía que el uso de energía eléctrica y hidráulica podría reducir esos costos. También vislumbraba oportunidades en Santa Cruz y Beni para la cría de ganado, siguiendo el ejemplo argentino.

Santa Cruz, según Calderón, tenía un gran potencial futuro a pesar de ser una región menos poblada. Además, preveía que los insumos para la construcción de ferrocarriles ya se importaban a través del río Paraguay y que la interconexión de líneas férreas con Argentina y Perú podría formar una ruta panamericana que beneficiaría el comercio entre los países del Pacífico y el Atlántico.

Calderón promovía una visión optimista sobre la industria minera, afirmando que los impuestos generados representaban un retorno del 100% a las inversiones, un cálculo que podría parecer exagerado hoy en día. También destacaba que productos como cocoa de calidad ya tenían un mercado en Estados Unidos.

Si en el futuro se designara a un nuevo embajador en Washington D.C., sería prudente que siguiera el ejemplo de Calderón, pero también que reflexionara sobre cómo evitar que Bolivia vuelva a decepcionarse respecto a las inversiones extranjeras.