sábado 12 de septiembre de 2026

Sociedad

Reflexiones sobre la celebración del Día de la Patria

Las conmemoraciones del 6 de agosto en Sucre, cuna de Bolivia, resaltan la necesidad de avanzar hacia un modelo descentralizado que fortalezca a las regiones.

Por Fernando Torrico · 9 de agosto de 2026

Las festividades por el Día de la Patria se han desarrollado, como es tradición, en Sucre, reconocida como la Capital Constitucional de Bolivia, lugar donde nace la nación. No obstante, esto no impide que dicha efeméride se celebre en todos los rincones del país, cada uno con su particularidad y riqueza cultural.

En un esfuerzo por transformar nuestra realidad, el Presidente del Estado y los gobernadores de los departamentos han firmado un acuerdo para comenzar a desmantelar el sistema centralista, que ha perjudicado gravemente a Bolivia, provocando diferencias abismales entre la región central y el resto del país. Esta situación ha llevado a cuestionar la eficacia de los gobiernos autónomos departamentales y municipales, que en la práctica parecen depender de decisiones del gobierno central, lo cual debe cambiar por un sentido de dignidad y autonomía.

Es fundamental que Sucre recupere su estatus de Capital, no solo como sede de Gobierno. Existe la propuesta de aprovechar el Centro Internacional de Convenciones y Cultura (CICC), el único en el país, que hasta ahora no ha sido utilizado para su propósito original. A pesar de contar con el respaldo de una ley aprobada unánimemente en la Cámara de Diputados, su avance se ha estancado. Es evidente que solo se requieren recursos mínimos para su habilitación, considerando que la infraestructura ya fue construida.

El desarrollo del turismo debe ir de la mano de la promoción de actividades que generen demanda en diversos sectores, como el transporte, la hotelería y los servicios culturales, en beneficio de toda la comunidad. Es imperativo que la Universidad se adapte a esta nueva realidad, formando profesionales que encuentren oportunidades en lugar de emigrar, lo cual afecta la población y la economía local.

Es esencial restaurar nuestro patrimonio cultural, abriendo y promoviendo nuestros templos y museos, labor que debe ser conjunta entre autoridades locales, organizaciones eclesiásticas, universidades y la sociedad civil. Debemos reafirmar nuestras tradiciones, comenzando por mantener limpias nuestras calles y revitalizar el blanco de las fachadas que han sido descuidadas en gestiones anteriores.

Todo esto requiere más que recursos, necesita una firme decisión de ejercer la autoridad. Se ha notado una pérdida de civismo en estas celebraciones, evidenciada en la falta de flores y de banderas en los balcones, elementos que antes caracterizaban nuestras fiestas patrias.