sábado 12 de septiembre de 2026

Cultura

Explorando la Historia de las Relaciones entre Bolivia y el Vaticano

En 2027 se conmemorará un hito significativo en las relaciones entre Bolivia y la Santa Sede, que se remontan a 150 años de vínculos continuos.

Por Ronald Ávalos · 16 de agosto de 2026

Un reciente encuentro con el Nuncio Apostólico en Bolivia reveló que en el año 2027 se celebrará un importante aniversario: el 150.º de las relaciones ininterrumpidas entre el Estado boliviano y el Vaticano. Este dato despertó en mí la curiosidad por investigar el desarrollo histórico de esta relación desde la formación de la República, considerando que su prolongación podría encerrar una complejidad notable.

El período inicial, que se puede calificar como "prehistoria" de estas relaciones, abarca desde 1825 hasta 1877. La independencia de los países hispanoamericanos encontró a la Iglesia Católica profundamente entrelazada con la Corona española, lo que llevó a una actitud desconfiada hacia los movimientos por la independencia, a pesar de que ciertos clérigos decidieron apoyar la causa emancipadora.

Con la creación de nuevos Estados, aunque las constituciones, comenzando por la de 1826 elaborada por Simón Bolívar, reconocían al catolicismo como religión oficial, surgieron conflictos significativos. Estos incluían el reclamo de los gobiernos republicanos para nombrar obispos, en continuidad con la práctica del antiguo "Patronato Real", y el debate sobre la autonomía de la Iglesia en la esfera pública, especialmente en lo que respecta a la educación y la justicia.

El Vaticano intentó moderar estas tensiones enviando representantes desde centros virreinales, como Lima y Buenos Aires, con el fin de facilitar la transición política en Bolivia. Inicialmente, el líder Antonio José de Sucre mostró hostilidad hacia la Iglesia al confiscar bienes, pero posteriormente, durante los mandatos de Andrés de Santa Cruz y Manuel Isidoro Belzu, se adoptó una postura más conciliadora. Así, el 27 de junio de 1851 se declaró a la Virgen del Carmen como patrona de Bolivia, y ese mismo año se firmó un Concordato en Roma, aunque jamás entró en vigor debido a problemas constitucionales.

A pesar de la inestabilidad política en el Estado Pontificio que provocó pausas en la representación vaticana entre 1869 y 1877, la situación dio un giro significativo después del Concilio Vaticano I y la pérdida del poder temporal del Papa. En este contexto, el 6 de agosto de 1877, el Papa designó a Mons. Mario Mocenni como Delegado Apostólico para Bolivia, un cargo que, aunque no equivalía a una representación diplomática total, sentó las bases para una atención más directa a los asuntos comunes entre Bolivia y la Santa Sede.

Por lo tanto, al acercarnos al 150.º aniversario de estas relaciones en 2027, es crucial reconocer que el año 1877 marcó un hito que inició oficialmente las relaciones bilaterales entre Bolivia y el Vaticano, estableciendo un camino que perdura hasta nuestros días.