La migración boliviana: del aula a la cosecha en Chile
La búsqueda de mejores oportunidades laborales lleva a jóvenes bolivianos a trabajar en el norte de Chile, donde las diferencias salariales resultan irresistibles. Este fenómeno refleja las dificultades económicas y sociales que enfrenta Bolivia.

Juan David, un joven boliviano, no comienza su día a las seis de la mañana, como sería habitual en su país, sino a las 5:30 en el norte de Chile. Este cambio de rutina forma parte de su nueva vida, donde la labor en la cosecha de frutas se convierte en su principal fuente de ingresos. En un video que se ha vuelto viral en TikTok, relata cómo se organiza para trabajar duro, dejando atrás una realidad nacional marcada por la crisis económica y la inestabilidad social.
El fenómeno migratorio se ha intensificado en los últimos años, afectando a jóvenes de diversas regiones del país, no solo de La Paz y El Alto, sino también de Santa Cruz, Pando, Cochabamba y Tarija. Según el sociólogo Alfonso Hinojosa, muchos de estos jóvenes son atraídos por la perspectiva de mejores salarios en Chile, lo que contrasta drásticamente con las escasas oportunidades laborales que ofrece Bolivia, especialmente en un contexto de crisis climática.
Yasiel, una profesional en medicina de 27 años, es un ejemplo de cómo las expectativas cambian al enfrentar la dura realidad laboral. A pesar de haber completado sus estudios, decidió trabajar en la cocina de un restaurante en Calama, donde ha encontrado un ingreso que supera lo que podría ganar como médico en su país. Yasiel ha aprendido a cocinar platos típicos chilenos y ahora gana el equivalente a 8.000 bolivianos al mes, lo que le permite ahorrar para su futuro.
El movimiento migratorio ha llevado a la formación de redes entre los jóvenes bolivianos en Chile, facilitando la búsqueda de empleo y la protección mutua. A través de plataformas como TikTok, muchos han encontrado trabajo en la recolección de frutas y otras labores, pero también enfrentan riesgos como la explotación laboral a manos de coyotes. Hinojosa destaca que el uso de la tecnología es crucial para estos migrantes, quienes dependen de sus dispositivos para comunicarse y encontrar oportunidades laborales.
La informalidad laboral en Bolivia es alarmante. Julio Jordán, técnico del programa Fuerza Joven, indica que el 85% de los empleos son informales, afectando especialmente a los jóvenes. La falta de oportunidades se ha visto agravada por la reciente crisis política, que ha llevado a muchas empresas a cerrar, dejando a los jóvenes sin alternativas de empleo. Ante esta situación, el programa busca fomentar el autoempleo y capacitar a jóvenes emprendedores.
La migración boliviana hacia Chile se ha convertido en un fenómeno masivo. Según datos del Servicio Nacional de Migraciones de Chile, el 70% de las personas que obtuvieron permisos laborales en el primer semestre de 2026 fueron bolivianos. Este cambio no solo ha impactado a los migrantes, sino que también ha redefinido las economías locales, con un aumento significativo en las remesas enviadas a Bolivia.
Finalmente, la historia de jóvenes como Laura Sony revela la dura realidad de muchos que, tras graduarse, se ven obligados a dejar sus sueños académicos para cosechar en campos chilenos. A pesar de las dificultades, su esfuerzo está dirigido a mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias en Bolivia, planteando la interrogante de qué cambios son necesarios en su país para frenar este éxodo.