sábado 12 de septiembre de 2026

Economía

El té boliviano: una joya artesanal que conquista mercados internacionales

En la región montañosa de Caranavi, a 1.500 metros de altitud, se cultiva un té de excepcional calidad, cosechado a mano en un entorno favorable donde la neblina y los suelos ácidos crean el ambiente ideal para la Camellia sinensis. Este legado, heredado de generaciones pasadas, está comenzando a ganar reconocimiento en mercados premium de […]

Por Lourdes Caballero · 29 de julio de 2026

En la región montañosa de Caranavi, a 1.500 metros de altitud, se cultiva un té de excepcional calidad, cosechado a mano en un entorno favorable donde la neblina y los suelos ácidos crean el ambiente ideal para la Camellia sinensis. Este legado, heredado de generaciones pasadas, está comenzando a ganar reconocimiento en mercados premium de todo el mundo.

David Quispe Flores, productor de Té de Montaña, ha sido galardonado con la medalla de oro en la categoría de té verde en la V Competencia de Té Artesanal de Sudamérica, llevada a cabo en Argentina. Este evento también premió a José Nelson López, de Té Brotes Infusiones de Mi Tierra, con una mención Gourmet en té rojo, y a Grissel Vergara Flores, quien se posicionó en el tercer lugar en el Duelo de Catadores de Té. Estos logros son un reflejo del avance del té boliviano, que empieza a destacarse entre los mejores de la región.

La viceministra de Gastronomía, Sumaya Prado, resaltó la importancia de estos premios, indicando que cada reconocimiento para los productores nacionales también enaltece a Bolivia. "Estos logros fortalecen nuestro patrimonio alimentario y abren nuevas oportunidades para que la producción boliviana siga ganando prestigio en mercados internacionales", afirmó.

La medalla de oro lograda por Quispe, con una puntuación de 75,3, es el resultado de más de 40 años de esfuerzo familiar. Sus padres iniciaron el cultivo de té en los años 80, impulsados por la cooperación china. Junto a su hermano, han desarrollado un emprendimiento que se centra en la producción de té en hebras, un producto de mayor calidad y valor que los tradicionales saquitos.

En el Chapare, José Nelson López continúa el legado familiar de cultivar té, introduciendo plantines de origen japonés en los años 90. Su marca, Té Brotes Infusiones de Mi Tierra, produce una variedad de tés con una visión hacia mercados especializados.

Históricamente, Bolivia ha sido reconocida por su café, cacao y quinua, mientras que el té había permanecido en la sombra. Sin embargo, las condiciones naturales que favorecen el cultivo de la Camellia sinensis en los Yungas de La Paz y en ciertas áreas de Cochabamba han sido cruciales para su desarrollo.

La bioquímica Guivanna Basilia Tapia Camacho, de la Universidad Mayor de San Andrés, explica que los factores ambientales de Caranavi, como la humedad y la acidez del suelo, son esenciales para el crecimiento y la calidad del té. Además, el tratamiento post-cosecha es fundamental, ya que el proceso de elaboración determina las características del té que llega al consumidor.

Los consumidores de hoy buscan más que una simple bebida; desean conocer su origen y los métodos de producción. Este cambio en la demanda promueve una economía en la que el té no solo se vende como un producto, sino como una experiencia, construyendo valor alrededor de su origen y sostenibilidad.

El camino para el té boliviano apenas comienza. Para consolidar su posición en el mercado, será necesario mantener altos estándares de calidad, capacitar a los productores y promover la marca en el ámbito internacional. Los premios obtenidos son solo el primer paso; el verdadero reto será transformar ese prestigio en oportunidades para las familias dedicadas a este noble cultivo.