Las intervenciones en YPFB y la ANH no acabarán con las filas de camiones, advierte experto
Fernando Rodríguez, especialista en hidrocarburos, sostiene que las medidas del Gobierno no abordarán el problema de abastecimiento del diésel en el corto plazo.

Fernando Rodríguez, un reconocido experto en hidrocarburos, afirma que las recientes intervenciones estatales en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) no resolverán de inmediato el grave problema de abastecimiento de combustible que enfrenta Bolivia.
El analista señala que los ministerios encargados no poseen un entendimiento adecuado de la situación actual del sector hidrocarburífero en el país. Aseguró que "las colas no desaparecerán como por arte de magia" a raíz de estas intervenciones.
Rodríguez enfatiza que el problema es de carácter estructural, el cual no ha sido abordado adecuadamente. Mencionó que la eliminación de la subvención a los hidrocarburos es un paso necesario para eliminar la intermediación en el sector.
"Es necesario dejar de implementar soluciones temporales que no abordan la verdadera realidad que enfrenta la población en estaciones de servicio, en el campo, en la industria y en la minería. Un país sin acceso a energía es un país sin futuro", agregó Rodríguez.
El especialista sugirió que tanto la importación como la distribución de combustible no pueden depender exclusivamente del sector privado, y que YPFB debe evitar el derroche de recursos. Propuso aprovechar las capacidades ociosas de las refinerías Palamasola, Oro Negro y Gualberto Vilarroel.
"Actualmente solo se están utilizando 22.000 barriles de la capacidad total de 68.050 barriles que tiene Bolivia. Es fundamental importar crudo para establecer un precio fijo de 12 bolivianos por litro, sin corrupción ni contrabando"
El analista también subrayó la urgencia de eliminar las subvenciones al diésel, dado que el 95% de este combustible se importa. Asimismo, anticipó que el Gas Licuado de Petróleo (GLP) también se sumará a la lista de productos importados, cuyo costo en el exterior es de 170 bolivianos por garrafa.