sábado 12 de septiembre de 2026

Política

Descontento crece en Argentina y Bolivia: Milei y Paz enfrentan crisis de apoyo

Las últimas encuestas revelan un notable descenso en la aprobación de los gobiernos de Javier Milei en Argentina y Rodrigo Paz en Bolivia, generando preocupación sobre el futuro de sus administraciones.

Por Cecilia Ríos · 3 de septiembre de 2026

Los recientes datos de opinión pública revelan que tanto Javier Milei en Argentina como Rodrigo Paz en Bolivia están enfrentando un descontento significativo entre sus ciudadanos. Ambas administraciones, que llegaron al poder prometiendo transformaciones profundas, se hallan ahora en un escenario crítico.

En Argentina, la firma Reale Dalla Torre Consultores (RDT) publicó una encuesta en agosto que mostró que el apoyo a la gestión de Milei ha descendido por debajo del 30%. Además, su imagen positiva se redujo al 35%, lo que marca un mínimo histórico para su gestión, y un 53,1% de los encuestados indicó que no votaría por él en futuras elecciones.

El panorama se complica aún más para Rodrigo Paz en Bolivia. Según una reciente encuesta de Ipsos CIESMORI realizada entre el 19 y el 31 de agosto en las principales ciudades del país, su nivel de aprobación apenas alcanza el 21%, mientras que un alarmante 65% desaprueba su gestión. Esto representa una pérdida de 44 puntos desde enero, cuando gozaba de un 65% de respaldo.

Comparando los datos de ambos países, se observa que Milei conserva el apoyo de tres de cada diez ciudadanos, mientras que Paz solo cuenta con dos de cada diez en las ciudades más relevantes de Bolivia. Además, un 81% de los bolivianos considera que el país se encuentra en una dirección equivocada, siendo la corrupción la principal razón de desaprobación, seguida de la mala gestión y los problemas relacionados con los combustibles.

Aunque ambos presidentes aún tienen margen político para revertir la situación, los números reflejan un desgaste considerable en sus administraciones, que prometieron un cambio significativo en sus respectivos países. A medida que se intensifican las críticas, la posibilidad de un colapso inminente no puede ser descartada, aunque las circunstancias actuales no sugieren una crisis inmediata.