sábado 12 de septiembre de 2026

Cultura

Jorge Sanjinés: 90 años de un cine que revela nuestra esencia

El cineasta boliviano Jorge Sanjinés, a lo largo de su carrera, ha logrado explorar las profundidades de la identidad andina a través de su obra. Al conmemorar sus 90 años, se destaca la relevancia de su visión cinematográfica en la comprensión de nuestra historia y cultura.

Por Martín Carrasco · 2 de agosto de 2026

En los últimos días, me he sumergido en el visionado repetido de 'La nación clandestina' (1989), una obra que va más allá de lo estético y se convierte en un encuentro transformador y esencial. Para mí, Sanjinés se erigió en un faro en la oscuridad colonial de los años 90, iluminando lo que realmente representa el cine que nos conecta con nuestras raíces.

Sus películas entrelazan diversas temáticas que conforman una sólida cosmovisión andina. En ellas, se revela la complejidad de la dualidad del tiempo y del espacio, donde lo antiguo, lo presente y lo futuro se entrelazan. Esta circularidad, que refleja el concepto andino del nayra pacha, jichha pacha y qhipa pacha, plantea que nuestras acciones tienen un impacto significativo en el flujo del tiempo.

Sanjinés logra un diálogo fascinante entre la visión andina y los conceptos occidentales, reinterpretando el eterno retorno de Nietzsche no como un destino ineludible, sino como una invitación a actuar de acuerdo con nuestra verdad personal. Al mismo tiempo, conecta con Eliade, quien habla del tiempo sagrado y ritual en las sociedades tradicionales, donde el pasado se reactualiza constantemente.

La cámara en su obra se convierte en una herramienta poderosa, capaz de transmitir la carga emocional de la culpa y la búsqueda de redención. En 'La nación clandestina', la historia de Sebastián Mamani, el campesino aymara, simboliza el regreso forzado a las raíces y el sacrificio ritual como única forma de reintegrarse al tejido social.

Desde 'Ukamau' (1966), donde el sufrimiento de una familia indígena representa a toda una comunidad explotada, hasta 'El coraje del pueblo' (1971), que reconstruye la masacre minera como un testimonio elocuente, la obra de Sanjinés se erige como un grito de justicia. En 'El enemigo principal' (1973) y '¡Fuera de aquí!' (1977), la crudeza de la violencia y la manipulación foránea son expuestas sin tapujos, convirtiendo el cine en un instrumento de resistencia cultural.

La aguda crítica de Sanjinés se vuelve sagrada en 'Yawar Mallku' (1969), donde la esterilización forzada de mujeres campesinas se transforma en una alegoría de la lucha por la identidad colectiva a través de un plano secuencia que capta a toda la comunidad.

A sus 90 años, Sanjinés no solo nos dejó un legado cinematográfico potente, sino que también nos instó a mirar hacia adentro para redescubrir nuestras propias narrativas. Su obra es un llamado a la acción y a la reflexión, un cine que se siente, se vive y se defiende. En la cúspide de esta montaña cultural, nuestra identidad se revela como eterna y vibrante.