martes 27 de octubre de 2026

Cultura

La travesía de los dinosaurios en Bolivia

El centro del país alberga restos fósiles de dinosaurios que podrían atraer turismo internacional, destacando su potencial paleontológico.

Por Lourdes Caballero · 18 de septiembre de 2026

El centro de Bolivia, conformado por los departamentos de Cochabamba, Chuquisaca, Potosí y Tarija, es hogar de las más extensas huellas de dinosaurios, que se consideran entre las más largas del mundo. Estas trazas se inician en el camino que conecta Cochabamba con Oruro, en Sayari, y es probable que se encuentren más hacia el norte, en el departamento de La Paz. Al cruzar la frontera hacia Perú, en Cuzco, también se han documentado otras huellas que podrían tener una ubicación estratigráfica similar, así como hacia el sur, en Salta, Argentina.

Este recorrido geográfico, que se extiende desde el norte de Argentina hasta el sur de Perú, revela un fascinante pasado del periodo Cretácico superior, donde los dinosaurios dejaron su huella. También se pueden encontrar huellas más antiguas en Icla, Chuquisaca, que no forman parte de esta ruta propuesta, pero son dignas de visita. La idea de establecer una ‘Ruta de Dinosaurios de Bolivia’ surgió en un simposio paleontológico realizado en Tarija en 2013, donde se planteó, junto a Omar Medina, la necesidad de promover el turismo en torno a estas monumentalidades.

Uno de los puntos más destacados en este recorrido es Torotoro, al norte de Potosí, que ha sido fundamental en el estudio de estas huellas. En la década de 1960, los paleontólogos Giuseppi Leonardi y Leonardo Branisa identificaron las huellas en Torotoro, revelando una concentración excepcional con más de 20.000 huellas de diversas especies de dinosaurios. Además, en Cochabamba, se han hallado más huellas impresionantes en Anzaldo y a lo largo de la carretera a Oruro, en Parotani y Sayari, todas en formaciones rocosas del Cretácico.

La creación de una carretera empedrada en 2002, impulsada por la Mancomunidad de Municipios de la Cuenca del Río Caine, facilitó el acceso a Torotoro y promovió un considerable crecimiento del turismo, beneficiando a la comunidad local. En 1994, el ingeniero Hugo Heymann descubrió huellas en Cal Orck’o, Sucre, que son reconocidas por su abundancia y relevancia científica, con más de 12.000 huellas documentadas, lo que ha motivado investigaciones continuas y conferencias realizadas en años recientes.

En cada simposio y congreso paleontológico, se ha discutido sobre la riqueza de las huellas fósiles en el país. Las reuniones de 2016 y 2019 subrayaron la importancia de estas icnitas, con publicaciones de científicos bolivianos que resaltaron su valor. Sin embargo, para lograr un desarrollo efectivo de la ruta turística es fundamental realizar un estudio estratigráfico en cada área, lo que fortalecería la propuesta y enriquecería el conocimiento geológico.

Es esencial que se forme un directorio que coordine este proyecto, estableciendo regulaciones y rutas, así como un manejo adecuado de recursos. Es necesario involucrar a las autoridades de todos los niveles y a la comunidad científica para iniciar este emprendimiento que podría revitalizar la economía local a través del turismo. La inclusión de Entre Ríos, Tarija, con sus huellas de Santa Ana, también es crucial para completar esta ruta, aunque estas sean más antiguas que las de Potosí o Chuquisaca.

Mi conclusión es que necesitamos un directorio para este proyecto, con una cabeza que guíe en hacer reglamentos, rutas, manejo de dinero, fechas, viajes, etc.