Virginia Apgar: La pionera que transformó el cuidado neonatal
La doctora Virginia Apgar desarrolló una prueba esencial para evaluar la salud de los recién nacidos, revolucionando su atención médica desde 1952.

La prueba que Virginia Apgar ideó se ha convertido en un estándar en la atención neonatal. Esta evaluación permite que médicos y enfermeras examinen al recién nacido de manera ordenada, y ante una puntuación insatisfactoria, se establece la urgencia de intervenir para mejorar su condición.
El legado de la prueba de Apgar
La prueba de Apgar, que recibe su nombre de su creadora, fue presentada en 1952 en Estados Unidos y ha sido adoptada mundialmente. Este método permite valorar cinco aspectos fundamentales de la vitalidad del recién nacido: apariencia, pulso, gesticulación, actividad y respiración. Su simplicidad radica en que no requiere equipamiento especial, basándose únicamente en la observación y el conteo.
La evaluación se realiza al minuto de nacido y nuevamente a los cinco minutos, asignando puntajes de 0 a 2 en cada categoría. Por ejemplo, un buen llanto se clasifica en el parámetro de respiración con la puntuación más alta, mientras que la ausencia de este se marca con 0.
El impacto de la prueba ha sido notable, pues antes de su implementación, los bebés que presentaban dificultades al nacer eran frecuentemente considerados sin esperanza. Apgar argumentó que muchos de estos infantes sólo requerían un poco de oxígeno o calor, lo que sugiere que su prueba no solo ha salvado vidas, sino que también ha revolucionado las prácticas en neonatología.
Virginia Apgar nació en 1909 en un contexto donde era difícil para las mujeres acceder a la medicina. A pesar de las barreras, se destacó en su carrera, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir una división de anestesia en la Universidad de Columbia y contribuyendo significativamente a la medicina neonatal con su innovadora prueba. Su legado perdura, ya que hoy en día, millones de recién nacidos son evaluados gracias a su trabajo.