Propuesta de ajuste tarifario para el transporte público en Sucre
Un reciente análisis económico sugiere una revisión de las tarifas de transporte en Sucre, considerando el impacto de los costos y la capacidad económica de las familias sucrenses.

El economista Miguel Ángel Amonzabel ha presentado un plan para ajustar las tarifas del transporte público en Sucre, basado en estudios de 2014 y 2022. Esta propuesta se enmarca en la necesidad de adecuar los precios a la realidad económica del sector, que ha experimentado incrementos significativos en sus costos operativos.
El análisis revela que el aumento de los costos se debe principalmente a la subida de precios de insumos, lubricantes, repuestos y combustibles. Esta situación es especialmente crítica en las ciudades del sur de Bolivia, donde el número de pasajeros es menor en comparación con el eje central del país.
Amonzabel estimó que un microbús realiza un recorrido promedio diario de 92 kilómetros y transporta alrededor de 341 pasajeros. El combustible, en particular el diésel, representa entre el 60% y el 70% de los costos, con un microbús consumiendo aproximadamente 36 litros de diésel al día. Con una recaudación promedio de Bs 600, los conductores solo disponen de Bs 250 diarios para otros gastos.
En su propuesta, el analista sugiere que la Alcaldía de Sucre debe tomar un papel proactivo en la regulación de tarifas, evitando que estas permanezcan congeladas, ya que la inflación y el aumento de costos son realidades que deben ser atendidas. No obstante, también advierte sobre la necesidad de que cualquier ajuste no sea desmedido.
Amonzabel enfatiza que el presupuesto familiar es limitado, y dado que los salarios no han aumentado en la misma proporción que los precios, un incremento excesivo en el costo del transporte podría llevar a la población a reducir sus desplazamientos o optar por caminar, lo que a su vez podría afectar gravemente al sector del transporte.
Finalmente, el economista advierte que si la cantidad de pasajeros disminuye a causa de tarifas altas, esto podría resultar en una reducción de ingresos que no compensaría las pérdidas, llevando al sector del transporte a una crisis aún mayor y, potencialmente, a la quiebra de ciertas rutas en la ciudad.