Análisis de la eliminación del Subsidio del diésel
La reciente decisión del Gobierno boliviano de eliminar el subsidio al diésel marca un importante giro en la política económica, enfrentando a los ciudadanos con un nuevo panorama financiero.

El 18 de septiembre de 2026, el Gobierno de Bolivia tomó una medida drástica al desmantelar un mecanismo que afectaba las finanzas públicas, conocido como el subsidio al diésel, un proyecto que costaba más de 200 millones de dólares al mes y que mantenía los precios del combustible artificialmente bajos.
Este movimiento fue precedido por una serie de decisiones tomadas por el nuevo 'sheriff' que asumió en noviembre del año anterior. El Decreto Supremo 5516, emitido en diciembre de 2025, ya había elevado el precio del litro de diésel, lo que debilitó considerablemente al subsidio.
Sin embargo, un repunte en el precio del petróleo debido a conflictos en Medio Oriente complicó aún más la situación, llevando al Gobierno a fijar un plazo para erradicar el subsidio en enero de 2027.
Con el fin de contener la crisis, el 9 de julio de 2026, el Decreto Supremo 5652 autorizó un monto adicional para la compra de petróleo, y el siguiente mes, el DS 5676 restringió el subsidio a pequeños consumidores, una medida que generó críticas y resistencia por su impacto desigual.
El 27 de agosto, el Decreto Supremo 5683 duplicó el fondo destinado al subsidio, pero las dificultades continuaron, llevando a una nueva duplicación del mismo recurso debido a los daños causados por la situación.
Finalmente, el 18 de septiembre de 2026, el Decreto Supremo 5716 logró poner fin al subsidio del diésel, alineando su precio con el internacional. La estrategia gubernamental se basa en cuatro pilares: unificación de precios, un sistema de cálculo para ajustes, esperanza en la paz internacional y la garantía de dólares para el abastecimiento.
El futuro plantea una interrogante: ¿cómo reaccionará la ciudadanía ante esta transformación, considerando su inclinación hacia subsidios? La respuesta del estado incluye la ampliación del estado de excepción, compensaciones y la búsqueda de créditos internacionales para garantizar la estabilidad.
Aún quedan otros subsidios por abordar, como los de gasolina y gas, lo que sugiere que futuros análisis serán necesarios para entender la evolución de este escenario.