Las pastilleras de Sucre anhelan un espacio digno para trabajar
Mujeres dedicadas a la venta de pastillas en la calle buscan alternativas para mejorar sus condiciones laborales y solicitan a la Alcaldía la construcción de pequeños kioscos.

En Sucre, las pastilleras, tras años de trabajo en la vía pública, están en busca de mejores condiciones laborales. Su principal demanda es la instalación de kioscos que les brinden protección y no obstaculicen el paso de los transeúntes.
Carmen Domínguez, presidenta del Sindicato de Pastilleras, que agrupa a unas 70 mujeres, expresa el deseo de contar con un espacio que las resguarde de las inclemencias del tiempo. Aseguran que su petición no requiere de estructuras grandes, sino de refugios modestos.
Desafíos cotidianos en la venta ambulante
Patricia Muruchi, quien opera cerca de la escuela Lemoine, comenta sobre las dificultades que enfrenta, especialmente en días de lluvia, cuando las ventas son irregulares y la experiencia laboral se torna complicada. "Una sufre", afirma, deseando un kiosco que se ajuste al espacio disponible y que embellezca la ciudad.
María del Carmen Mendoza, con 38 años de experiencia en su puesto cerca de la Alcaldía, ha visto cómo sus ingresos se reducen notablemente. Aunque ha tenido que diversificar su oferta, vendiendo roscones en ocasiones, sigue sintiendo un fuerte apego por su lugar de trabajo, que también funciona como punto de información turística.
Antonia Barrón, que vende en la avenida del Maestro, inicia su jornada a las 6:30 y a menudo se queda hasta las 20:00. Enfrenta el tráfico y las dificultades del clima, con ingresos que pueden fluctuar entre 30 y 120 bolivianos, dependiendo del día.
Registro de historias
Las vivencias de estas trabajadoras han sido documentadas en el libro "Retama", de la escritora Natalia Serrano, que relata sus experiencias y su conexión con la ciudad. Este texto está disponible a la venta por 20 bolivianos en los mismos puestos de las pastilleras.