martes 27 de octubre de 2026

Mundo

Perspectivas Energéticas en Venezuela: Un Nuevo Comienzo

Recientemente, Venezuela ha sido escenario de eventos significativos en el sector energético, que marcan un posible retorno a la inversión y la recuperación de su industria de hidrocarburos.

Por Fernando Torrico · 4 de octubre de 2026

Durante la última semana de septiembre, se llevaron a cabo dos importantes eventos en el ámbito energético en Venezuela: el sexto Caracas Gas Forum, organizado por GELA y el IESA, y el Venezuela International Oil and Gas Summit, coordinado por VIOGS con el apoyo de GELA. La gran afluencia de participantes internacionales refleja las expectativas sobre el futuro energético del país.

La intervención de Estados Unidos en la situación política de Venezuela, la salida del expresidente Nicolás Maduro y el ascenso de la presidenta interina, María Corina Machado, han abierto la puerta a inversiones privadas internacionales en el sector energético. Esta nueva dinámica ha despertado el interés global en uno de los mayores reservorios de hidrocarburos del mundo.

A lo largo de los 27 años de la era chavista, el sector productivo venezolano sufrió un notable deterioro, especialmente el de hidrocarburos, que es la base de la economía nacional. La producción de petróleo y gas ha disminuido drásticamente, dejando a la infraestructura desmantelada y causando severos problemas de abastecimiento de combustibles y electricidad.

Es sorprendente que un país con abundantes recursos energéticos enfrente una crisis de suministro para sus ciudadanos. Esta situación pone de relieve la paradoja de cómo las ideologías pueden llevar al empobrecimiento y sufrimiento de la población.

La reciente apertura de Venezuela sugiere un renovado interés por atraer inversiones que permitan restaurar la producción de petróleo, apoyada por un nuevo marco legal y la supervisión de Estados Unidos, lo que ofrece una mayor seguridad jurídica para los inversores.

Desafíos en el Sector de Gas Natural

El sector del gas natural está en una situación crítica, con una infraestructura gravemente dañada y escasamente utilizada. Gran parte de los gasoductos y plantas están inactivos, lo que plantea un desafío significativo para el aprovechamiento de las reservas gasíferas, que en su mayoría están asociadas a la producción de petróleo, especialmente en el oriente del país y en la Faja Petrolífera del Orinoco.

Las pérdidas y quema de gas se estiman entre 1,500 y 2,000 millones de pies cúbicos diarios, lo que equivale a una cantidad que anteriormente generaba significativos ingresos de exportación. Esta situación es un claro ejemplo del daño económico y ambiental que enfrenta el país.

Es imperativo que el gas natural asociado se utilice primero para el mercado interno, especialmente para rehabilitar el sistema eléctrico y reducir los severos racionamientos que actualmente afecta a la población. Asimismo, se deben explorar alternativas para el transporte y uso industrial del gas, así como las posibilidades de exportación hacia países vecinos.

"Si esta apertura y paradigma no chorrea y no beneficia al deprimido pueblo venezolano y los beneficiados son solo unos cuantos, la aventura no durará mucho".