Lula defiende la reducción de la semana laboral y señala la sobrecarga en las mujeres
El mandatario brasileño plantea la necesidad de cambiar el modelo laboral actual para lograr un equilibrio entre la vida personal y profesional, resaltando el impacto que tiene sobre las mujeres.

Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil y candidato a la reelección, expresó su apoyo a la disminución de la jornada laboral semanal de seis a cinco días, argumentando que el sistema actual perjudica desproporcionadamente a los trabajadores, especialmente a las mujeres.
En una reciente intervención pública, Lula, quien competirá en la segunda vuelta electoral contra Flávio Bolsonaro, criticó el modelo que establece seis días laborales y uno de descanso (6×1). Destacó que esta organización genera un desequilibrio entre las responsabilidades laborales y la vida personal.
"Las mujeres no pueden estar trabajando seis días a la semana y descansar solo un día, pues ese día deben ocuparse de las labores del hogar", subrayó Lula, enfatizando la carga adicional que enfrentan las mujeres al intentar equilibrar sus empleos remunerados con las actividades domésticas y de cuidado.
El debate sobre la reforma en el régimen laboral ha cobrado relevancia en Brasil, donde distintos grupos políticos y movimientos sociales están impulsando iniciativas que buscan reducir legalmente las horas de trabajo semanales, sin afectar los salarios de los trabajadores.
Las afirmaciones de Lula respaldan la postura de quienes sostienen que la reducción de la semana laboral puede mejorar la calidad de vida y la salud mental de los trabajadores, así como ayudar a disminuir las desigualdades de género que surgen del trabajo no remunerado en el hogar.
No obstante, sus palabras generaron reacciones en las redes sociales, incluyendo críticas de la oposición. El presidente argentino, Javier Milei, calificó a Lula de "progresista machirulo", sugiriendo que los opositores son acusados de machismo mientras que los del gobierno ocultan su propia hipocresía.
Voces críticas argumentan que las declaraciones de Lula perpetúan estereotipos de género al asumir que las tareas del hogar son una responsabilidad exclusiva de las mujeres, en lugar de fomentar una corresponsabilidad en las tareas domésticas.