Aumento de costos y baja en la producción de pan en Bolivia
El sector panificador enfrenta serias dificultades por el encarecimiento de insumos y una caída notable en la demanda y producción de trigo, que apenas cubre el 15% del consumo nacional.

La situación del sector panificador en Bolivia se ha vuelto complicada debido al aumento de los costos de insumos, la disminución de las ventas y la insuficiente producción de trigo en el país. Dirigentes del sector han expresado su preocupación, especialmente mientras las familias comienzan a ajustar su consumo de este alimento básico.
En Santa Cruz, los costos de producción han aumentado considerablemente. Por ejemplo, el quintal de harina que antes se adquiría a Bs 270 ahora se encuentra cercano a Bs 330, y el precio de la manteca ha pasado de Bs 300 a Bs 420. René Panoso, un panificador local, ha declarado que estos incrementos han llevado a un aumento del 40% en los costos generales, lo que pone en riesgo la continuidad de su producción de pan.
Panoso también indica que la cantidad de pan elaborada ha disminuido aproximadamente un 20% debido a que los costos actuales no permiten mantener el mismo volumen de producción. En el mercado 7 Calles, vendedoras han notado que hay menos compradores y que, a pesar del precio de Bs 2 por unidad de pan, muchas familias están optando por adquirir menores cantidades.
Impacto en La Paz y Cochabamba
En La Paz, la situación es similar, donde los vecinos del sur de la ciudad han reportado dificultades para encontrar el pan de batalla a Bs 0,80, ya que se está vendiendo a Bs 1 a pesar del compromiso del Gobierno de mantener el precio. Esto ocurre tras un aumento en el precio del pan a fines de 2025 debido a cambios en el subsidio a los combustibles y la harina.
En Cochabamba, la Federación Departamental de Panificadores ha decidido esperar hasta el 26 de octubre para recibir una nueva propuesta del Gobierno respecto al precio del pan. Si no obtienen una respuesta satisfactoria, se convocará a un ampliado para determinar los siguientes pasos.
Este contexto se ve agravado por la incapacidad del país para satisfacer la demanda de trigo, que es esencial para la producción de harina. Bolivia requiere anualmente 850.000 toneladas de este grano, pero en la última cosecha apenas se alcanzaron unas 90.000 toneladas, lo que representa menos del 15% de la necesidad total, según Jaime Hernández, gerente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo).
Este año, en el tema del trigo, hemos tenido una superficie reducida, apenas se han sembrado más de 50.000 hectáreas.