miércoles 28 de octubre de 2026

Política

Carlos Romero advierte sobre la creciente amenaza del narcotráfico en Bolivia

El exministro de Gobierno, Carlos Romero, subraya que el país está al borde de convertirse en un narcoestado, con una alarmante infiltración del narcotráfico en diversas instituciones y sectores.

Por Ronald Ávalos · 5 de octubre de 2026

Carlos Romero, quien se desempeñó como ministro de Gobierno en Bolivia, expresó su profunda preocupación por la situación actual del narcotráfico en el país. Según su análisis, el narcotráfico ha alcanzado niveles sin precedentes en la historia reciente, haciendo que Bolivia esté a un paso de convertirse en un narcoestado.

Romero indicó que esta actividad ilícita ha logrado penetrar en varias instituciones estatales, afectando a los cuerpos de seguridad, las fiscalías y el sistema de justicia. La infiltración no se limita al ámbito gubernamental, sino que se extiende a la política, el deporte, y empresas privadas que operan como fachadas.

Definiendo lo que considera un narcoestado, el exministro caracterizó a este como un "estado oscuro" que actúa en paralelo a las instituciones legítimas, sometiéndolas a su influencia. Afirmó que este poder criminal cuenta con estructuras propias de fuerza, tales como grupos de sicarios, y controla áreas donde la presencia del Estado es inexistente.

El narcotráfico, según Romero, opera a través de dos enfoques: la corrupción que permea a las instituciones y el uso de la violencia, que se manifiesta en ataques armados contra las fuerzas del orden. Como un caso representativo de corrupción, mencionó audios donde el narcotraficante Sebastián Marset hace referencia a pagos al exministro Eduardo Del Castillo.

Referente a la violencia, Romero citó incidentes en municipios de Santa Cruz, como San Ignacio y San Matías, donde efectivos policiales han sido víctimas de ataques, resultando en muertes y robos de patrullas.

El exministro concluyó que la evidencia más contundente de la inminente transformación de Bolivia en un narcoestado es que las operaciones antidrogas en el país han sido supervisadas directamente por Estados Unidos, lo que evidencia el grado de control que el narcotráfico ejerce sobre la estructura estatal.

Romero enfatizó que la situación actual deja a Bolivia en una posición precaria, al borde de convertirse en un narcoestado, donde la corrupción y la violencia están redefiniendo el orden social y político.