Carlos Romero advierte sobre la creciente influencia del narcotráfico en Bolivia
El exministro de Gobierno denuncia que el país se ha convertido en un centro estratégico del narcotráfico, con la participación de clanes familiares y mafias internacionales.

Carlos Romero, exministro de Gobierno durante el mandato de Evo Morales, ha expresado su preocupación por la situación del narcotráfico en Bolivia, afirmando que el país está al borde de convertirse en un narcoestado. Esta afirmación surge en el contexto del caso Mariaca-Marset, que ha puesto en evidencia la penetración del narcotráfico en diversas estructuras del poder.
Según Romero, Bolivia se ha transformado en un ‘hub’ del narcotráfico, un punto clave para la organización y distribución de la droga. Asegura que clanes familiares locales operan en coordinación con cárteles internacionales que anteriormente enviaban emisarios, y ahora están enviando jefes para manejar sus operaciones directamente en el país.
El exministro señala que organizaciones criminales como el Primer Comando Capital (PCC) de Brasil y la mafia italiana Ndrangheta tienen presencia en Bolivia. Además, menciona que la mafia balcánica también está involucrada en las actividades delictivas, evidenciado por la aparición de apellidos serbios en incidentes de violencia en Santa Cruz.
Romero también destaca que la producción de cocaína en Bolivia no puede ser sustentada únicamente por la hoja de coca nacional, que podría abastecer alrededor de 150 toneladas de cocaína, en contraste con las 600 toneladas que estima la ONU. Esto sugiere la posible entrada de materia prima de Perú y Colombia a través de puntos como Bolpebra y Guayaramerín.
Al referirse al Chapare, bastión del exmandatario Morales, Romero afirma que este sector no es relevante en el actual esquema del narcotráfico. En su opinión, la dirección del narcotráfico está en manos de 'gente poderosa de cuello blanco' con capacidad logística y financiera, no de los habitantes de la región.
Finalmente, el exministro critica la gestión de su sucesor, Eduardo Del Castillo, afirmando que todo lo que había denunciado sobre el manejo de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) se ha confirmado. En este contexto, menciona que en 2020 se permitió que civiles ajenos a la función pública controlaran la institución, lo que ha llevado a una crisis en la lucha contra el narcotráfico.