Devoción y fe en el Calvario durante la festividad de Urkupiña
El 16 de agosto se celebró una jornada de profunda espiritualidad en el Calvario, donde miles de peregrinos expresaron su fe a la Virgen de Urkupiña, en un evento que unió a la comunidad en un solo clamor.

La festividad de la Virgen de Urkupiña vivió su momento culminante el día de ayer, cuando desde la madrugada, cientos de peregrinos y familias iniciaron su camino hacia el Calvario, ubicado en el cerro de Cota, en Quillacollo, impulsados por sus promesas y la devoción hacia la Mamita de Urkupiña.
Al llegar al Santuario Virgen de Urkupiña, convertido en un lugar de encuentro tanto religioso como cultural, los devotos portaban imágenes de la Virgen, flores, velas y crucifijos, esperando con entusiasmo el inicio de la misa.
La misa estuvo llena de momentos conmovedores, donde los asistentes se unieron en cánticos y oraciones. Algunos peregrinos se arrodillaron, otros con lágrimas en los ojos elevaron sus súplicas mientras otros simplemente guardaban silencio, entregando sus agradecimientos a la Mamita.
Un mensaje de unidad y amor hacia Dios
El arzobispo de Cochabamba, monseñor Óscar Aparicio Céspedes, en su mensaje a los fieles, hizo un llamado a abrir el corazón y reconoció la presencia de Dios manifestada a través de María. "Esta grandeza de Dios se manifiesta hoy aquí, en la Virgen María…" expresó, enfatizando la importancia de que cada devoto se convierta en un reflejo de esta grandeza.
Aparicio también instó a la congregación a ver este encuentro como una oportunidad de unidad entre los bolivianos, subrayando que el amor de Dios abarca a todos, y que este espacio debe servir para la reintegración de los pueblos.
Al finalizar la celebración, los peregrinos se despidieron entre abrazos y sonrisas emocionadas, llevando consigo la bendición de la Virgen y renovando sus promesas de fe ante la Mamita de Urkupiña.