sábado 12 de septiembre de 2026

Sociedad

El fenómeno de El Niño se intensifica y se espera que perdure hasta enero

Este fenómeno climático traerá consigo alteraciones significativas en el clima boliviano, afectando la producción agrícola y aumentando el riesgo de incendios forestales.

Por Ronald Ávalos · 2 de agosto de 2026

El fenómeno climático de El Niño se está manifestando con fuerza, generando cambios en la temperatura, disminución de las lluvias y un impacto notable en la disponibilidad de agua. Estos efectos también conllevan un aumento en el riesgo de incendios forestales, lo que podría tener repercusiones en la agricultura boliviana.

Según el ingeniero climatólogo Kenny Quisberth, del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), la intensidad de El Niño se mide por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. Este fenómeno puede clasificarse según su temperatura: un incremento de 0,5 a 1 grado Celsius indica un Niño débil; de 1 a 1,5 grados, un Niño moderado; entre 1,5 y 2 grados, un Niño fuerte; y más de 2 grados se consideran Niños muy fuertes. Este año, se prevé que las temperaturas superen los 2 grados, lo que indica un fenómeno de gran intensidad.

La alteración en las temperaturas oceánicas y atmosféricas puede modificar el clima durante varios meses. Un Niño débil se presenta cada dos a siete años y puede durar entre nueve y doce meses, aunque esta periodicidad puede variar. Históricamente, El Niño muy fuerte ha ocurrido en varias ocasiones, como en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, con consecuencias similares a las que se podrían esperar en la actualidad.

Durante el fenómeno de El Niño de 2015 a 2016, se evidenció una importante escasez de lluvias, lo que desencadenó una crisis hídrica en La Paz, con racionamientos y una grave falta de agua. Dada la diversidad climática de Bolivia, el país se encuentra en una posición particularmente vulnerable ante estos fenómenos.

El Niño puede ocasionar sequías en algunas regiones y lluvias intensas en otras. Sus efectos son dispares según la geografía del país, manifestándose en forma de torrenciales precipitaciones, inundaciones y desbordes en algunas áreas, mientras que en otras se presentan sequías prolongadas e incendios forestales que afectan a la producción agrícola.

Se anticipa que entre agosto y octubre de este año, habrá un déficit significativo de lluvias en la Amazonía, la Chiquitanía, el Chaco y los Valles, con el norte de Santa Cruz, Beni, Pando y el norte de La Paz como las zonas más afectadas. Las altas temperaturas también incidirán en el occidente del país.

Se espera que entre noviembre y enero de 2027, El Niño alcance su fase más crítica, con sequías agrícolas severas en las tierras altas y olas de calor extremo que se extenderán en todo el país.