El FMI regresa a Bolivia con un acuerdo por 1.900 millones de dólares
Después de más de dos décadas, el Fondo Monetario Internacional y el Gobierno boliviano han llegado a un acuerdo que busca estabilizar la economía nacional mediante un programa técnico.

El Gobierno de Bolivia, liderado por el presidente Rodrigo Paz, ha cerrado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por un total de 1.900 millones de dólares. Este acuerdo marca el regreso del organismo al país tras más de 20 años de ausencia y se enmarca dentro de un programa técnico que apoyará las reformas económicas impulsadas por la actual administración.
La economía boliviana ha enfrentado serios desafíos en los últimos años, evidenciándose de manera más aguda desde 2023, con problemas como la escasez de dólares, desabastecimiento de combustibles y una caída en las reservas internacionales netas. La inflación alcanzó un 20,40 % en 2025, y el déficit fiscal se situó en un 12,2 %, mientras que la economía experimentó una contracción del 1,58 %.
El declive en la producción de gas natural, que había sido un pilar fundamental de la economía boliviana, es uno de los factores que han contribuido a esta crisis. La producción, que alcanzó un pico de 61 millones de metros cúbicos diarios en 2014, se ha reducido a un promedio estimado de 26 millones de metros cúbicos diarios para este año.
Con el objetivo de revertir esta situación, el presidente Paz, quien asumió el cargo en noviembre del año anterior, ha comenzado a implementar ajustes significativos, como la eliminación de subsidios a los combustibles y la transición de un régimen cambiario fijo a uno flexible, para hacer frente a las dificultades del mercado.
Las autoridades han indicado que, a pesar de las dificultades, se observaban señales de recuperación económica a principios de año, con un superávit fiscal cercano al 0,5 % y una balanza comercial positiva que superó los 1.300 millones de dólares. Sin embargo, las protestas que tuvieron lugar entre mayo y junio han llevado a prever una contracción de entre 0,7 y 1 %.
Inicialmente, durante su campaña, Paz no consideraba la opción de recurrir al FMI, pero tras asumir la presidencia, se establecieron diálogos con el organismo, resultando en un acuerdo anunciado el 29 de julio para un plan técnico que se extenderá por 36 meses.
Aunque los detalles específicos del acuerdo aún no han sido revelados, se ha confirmado que el monto de 1.900 millones de dólares se destinará a respaldar las reformas económicas del Gobierno. Según el FMI, el objetivo es restablecer la estabilidad macroeconómica, mejorar las reservas internacionales y fomentar un crecimiento sustentable.
El acuerdo debe ser aprobado tanto por el directorio del FMI como por el Legislativo boliviano y contempla un periodo de gracia de cuatro años, con tasas de interés de entre 4 y 4,5 %. Las autoridades han subrayado que este acuerdo no implica la imposición de medidas externas sobre la política económica del país, sino que representa un apoyo internacional a su plan de recuperación.
Sin embargo, voces críticas como la del expresidente Jorge Tuto Quiroga y el empresario Samuel Doria Medina han manifestado su preocupación respecto al momento de la firma del acuerdo y la cantidad de recursos obtenidos, considerándolos insuficientes para enfrentar las necesidades del país.