El país enfrentará un Octubre de desesperación, según analista
Sayuri Loza advierte sobre las dificultades económicas que afectarán a la población, a la vez que critica la falta de empatía del Gobierno hacia la ciudadanía.

La analista Sayuri Loza ha expresado que, ante las proyecciones de algunos actores políticos sobre un potencial estallido social o la caída del Gobierno, no se vislumbra un nuevo "Octubre Negro" en el horizonte inmediato. En su lugar, anticipa que octubre será un mes de "desesperación" para la población boliviana, marcado por problemas económicos y la lucha diaria por la subsistencia.
Loza resalta que la actual situación se caracteriza por un desánimo generalizado que dificulta la realización de movilizaciones masivas. La preocupación primordial de las familias es generar ingresos suficientes para enfrentar el aumento de precios en productos básicos y la inflación.
El ajuste en la política económica incluye la eliminación gradual de subsidios a la gasolina que iniciará en enero, lo cual podría aumentar la insatisfacción social. La analista señala que, aunque hay consenso en que mantener estas subvenciones es insostenible, se percibe una profunda indignación por la falta de sensibilidad del Gobierno.
El descontento se intensifica debido a que el Ejecutivo ha decidido posponer las medidas de austeridad y la reducción de salarios altos hasta 2027. La población critica que los funcionarios disfruten de sueldos elevados mientras a la ciudadanía se le pide que "apriete el cinturón" de inmediato.
Un posible alivio temporal para el Gobierno podría llegar con el desembolso de 1.900 millones de dólares por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que ayudaría a garantizar el suministro de combustible y a cumplir con las obligaciones de la deuda externa, al menos hasta las festividades de carnaval.
A pesar de esto, Loza advierte que el resentimiento dentro de la sociedad frente a una clase política enfocada en sus propios intereses está en crecimiento. Este malestar acumulado, junto a las presiones desde la oposición que buscan una renuncia o una sucesión constitucional, indica que el Gobierno deberá enfrentar desafíos que van más allá de fin de año.