El retroceso de los aliados en el escenario político
El distanciamiento de Tuto Quiroga y el repliegue de Doria Medina, junto a sus bancadas, podrían complicar la capacidad de mediación del Gobierno actual, debilitando su legitimidad y apoyo social.

La reciente dinámica política en Bolivia revela que la aprobación en las urnas no siempre garantiza la estabilidad de un gobierno. En este contexto, el distanciamiento de Tuto Quiroga y el repliegue de Doria Medina, junto a sus respectivas bancadas, han dejado al Ejecutivo en una posición delicada, afectando su capacidad de concertación y mediación.
El paro de 53 días que culminó recientemente dejó al Gobierno en una situación complicada, debilitado por la falta de apoyo y por una imagen que refleja una notable fragilidad. A pesar de los intentos del Ejecutivo por recuperar su capital político a través del discurso de la negociación, la sociedad civil es consciente de que la resolución final fue producto de la activa participación ciudadana que se movilizó para enfrentar los bloqueos.
Es evidente que las condiciones en que se asumió el mando tras dos décadas de crisis fueron desastrosas en diversos aspectos: económicos, institucionales y morales. Esta realidad exige un gobierno fortalecido, capaz de movilizar a la opinión pública y de impulsar la reconstrucción de la nación.
En este sentido, la sociedad civil y política se enfrenta al reto de rediseñar un Estado que, tras 53 años de un proyecto nacionalista revolucionario, ha llegado a su límite, especialmente después de 2005, cuando Evo Morales asumió el poder.
Además, la actuación del vicepresidente ha contribuido a erosionar aún más las bases del Órgano Ejecutivo, asumiendo un rol opositor que debilita las estructuras que sustentan al Gobierno.
Por lo tanto, el repliegue de las fuerzas que inicialmente apoyaron al Gobierno de Paz Pereira no es solo un cambio en el panorama partidario, sino que indica una fractura en el centro democrático, lo que podría llevar a un desplazamiento de la política hacia una confrontación que no favorece a la ya frágil gestión gubernamental.
La historia enseña que la falta de intermediaciones políticas puede resultar en un vacío de representación, fácilmente aprovechado por fuerzas antidemocráticas. Sorprendentemente, la figura de Evo Morales ha recuperado relevancia a pesar de los bloqueos que afectaron a la sociedad en general.
El profesor George Tsebelis de la Universidad de Michigan, experto en ciencias políticas, sostiene que el debilitamiento de mayorías en el Legislativo suele llevar a la parálisis del Ejecutivo, lo que puede desembocar en formas de gobierno que no se alinean con los principios de la democracia representativa.
El escenario actual plantea el riesgo de que se adopten medidas radicales que socaven la estructura democrática, con consecuencias negativas para la estabilidad social. En este contexto, sería más prudente que los políticos prioricen el bienestar de la nación sobre las divisiones partidarias, en un momento en que el masismo recupera fuerza y las instituciones corporativas vuelven a salir a la luz.