Estados Unidos finaliza su presencia militar en Irak tras dos décadas
La retirada de las tropas estadounidenses marca un hito en la historia de Irak, dejando interrogantes sobre el futuro del país y la influencia de Irán en la región.

Este miércoles, Estados Unidos culminará la retirada de sus fuerzas militares de Irak, un proceso que pone fin a más de 20 años de intervención militar en el país. La presencia estadounidense se inició con la invasión de 2003, que destituyó a Saddam Hussein, y se extendió a través de una serie de conflictos y violencia sectaria.
La última retirada se da en un contexto de crecientes tensiones con Irán, lo que ha llevado a los efectivos restantes en Irak a ser objeto de atención y preocupación. Aunque oficialmente las tropas se retiran bajo un acuerdo alcanzado en 2024 entre Washington y Bagdad, la situación actual plantea dudas sobre el futuro de la seguridad en el país.
Evolución de la presencia militar estadounidense en Irak
Los soldados estadounidenses dejaron Irak en 2011, pero regresaron en 2014 para ayudar a combatir la amenaza del Estado Islámico. En su momento más crítico, en 2007, había más de 170.000 soldados en el territorio iraquí; sin embargo, antes de la retirada, esa cifra se había reducido a aproximadamente 2.400.
La retirada también es reflejo de la presión política interna en Irak, ya que varios gobiernos han enfrentado demandas para finalizar la presencia militar estadounidense, considerada por muchos como una violación de la soberanía del país. A pesar de esto, algunos analistas creen que la influencia de Estados Unidos en Irak no cesará completamente, en gran parte debido a la dependencia del país en el comercio de petróleo y las necesidades de defensa.
Desafíos futuros para Irak
La situación actual en Irak plantea varios desafíos, incluyendo el papel de las milicias respaldadas por Irán, que siguen siendo un factor de poder en el país. El primer ministro, Ali al-Zaidi, había buscado integrar completamente estas fuerzas bajo el control del Estado, aunque se prevé que este proceso enfrentará obstáculos significativos.
Los expertos advierten que la ausencia de tropas estadounidenses podría llevar a un incremento en la inestabilidad política y social del país, además de un posible resurgimiento del extremismo. No obstante, hay quienes consideran que, a pesar de los desafíos, las fuerzas de seguridad iraquíes están más capacitadas que en el pasado para hacer frente a estas amenazas.