Incorporación de energía solar en el megacampo Margarita impulsa la producción de gas en Bolivia
El Ministerio de Hidrocarburos y Energías implementa tecnología fotovoltaica en el campo Margarita, buscando optimizar la producción gasífera y minimizar el impacto ambiental.

El megacampo Margarita, ubicado en el Chaco boliviano, avanza en la adopción de energía solar como parte de su operación diaria. Este avance, comunicado por el Ministerio de Hidrocarburos y Energías (MHE), tiene como objetivo mejorar la eficiencia en la producción de gas, disminuir la dependencia de la electricidad convencional y mitigar el impacto ambiental.
El proyecto se lleva a cabo en el pozo Margarita 10, el cual se destaca como pionero en el complejo gasífero al incorporar paneles solares que abastecen sistemas vitales para la operación y el monitoreo de la producción. Gracias a esta iniciativa, la energía generada a través de la tecnología fotovoltaica permite realizar tareas esenciales como el control de pozos y la telemetría, que son cruciales para el seguimiento del funcionamiento del gas.
Aunque el cambio es principalmente tecnológico, también conlleva beneficios económicos. Utilizar energía renovable en ciertos procesos ayuda a optimizar el consumo energético y a reducir la dependencia de fuentes tradicionales, según los informes del MHE.
Una característica notable de este sistema es su alto grado de automatización. Las operaciones del pozo serán supervisadas de manera remota desde el Centro de Operaciones de Repsol, ubicado a varios kilómetros de distancia. Esto no solo disminuye la necesidad de personal en el campo, sino que también permite un monitoreo constante de variables críticas.
Además, el mantenimiento de los paneles solares también se automatiza, con un robot encargado de realizar tareas de limpieza. Esta innovación tiene como propósito asegurar un rendimiento óptimo de los equipos y minimizar la intervención manual, lo que refuerza la eficiencia del sistema.
De esta manera, el campo gasífero Margarita presenta una combinación única de prácticas industriales tradicionales y tecnologías modernas, que anteriormente estaban más asociadas a proyectos de energía renovable.