Julián Arriola: el primer boliviano en la contienda por el Premio Nobel de la Paz 2026
El abogado chuquisaqueño destaca por su compromiso con los derechos humanos y la cultura de paz, siendo el único representante boliviano en esta importante nominación internacional.

El joven abogado Julián Arriola Zamorano, oriundo de Chuquisaca, ha sido nominado como el único boliviano al prestigioso Premio Nobel de la Paz 2026, gracias a su incansable labor en defensa de los derechos humanos y la promoción de una cultura de paz.
El anuncio del galardonado con el Premio Nobel de la Paz se hará el 9 de octubre, cerrando así una serie de divulgaciones sobre los candidatos, entre los cuales destaca la trayectoria de Arriola.
Arriola no solo se desempeña como abogado, sino que también es asambleísta departamental suplente, lo que refleja su firme compromiso con el servicio público y el bienestar social.
Desde sus primeros años, Julián ha estado involucrado en el voluntariado, buscando responder a las necesidades de las comunidades y expresando su preocupación por el bienestar ajeno. Su liderazgo lo ha llevado a ocupar posiciones clave en distintos tribunales de Bolivia, donde ha defendido causas relacionadas con los derechos de grupos vulnerables como niñez, ancianidad y personas con discapacidad.
A nivel internacional, ha representado a Bolivia en foros como el Modelo de la Organización de los Estados Americanos, donde presentó su trabajo en favor de la democracia y la resolución pacífica de conflictos.
Su formación académica incluye posgrados en diversas áreas, como Derechos Humanos y Relaciones Internacionales, además de haber trabajado en el Tribunal Supremo de Justicia y otras instancias judiciales importantes.
Como asambleísta, se dedica a fortalecer los derechos de la juventud a través de iniciativas como el programa "Generaciones Construyendo Paz", mostrando su visión de que "la paz no es la ausencia de conflicto, sino la presencia activa de la justicia".
Con su postulación al Nobel de la Paz, Julián Arriola se posiciona como un referente en la búsqueda de un mundo más justo y pacífico, simbolizando el compromiso de Bolivia con los derechos humanos.