La aprobación del presidente Paz cae a un histórico 21%
En un corto período de diez meses, la gestión del presidente Rodrigo Paz ha sufrido un notable descenso en su aprobación, alcanzando niveles alarmantes que reflejan el descontento ciudadano.

Un reciente estudio realizado por Ipsos CIESMORI ha evidenciado un drástico descenso en la aprobación del presidente Rodrigo Paz, quien solo cuenta con un 21% de apoyo entre los habitantes de las cuatro principales ciudades del eje troncal de Bolivia. En contraste, un 65% de los encuestados expresa su desaprobación hacia su gestión.
Este descenso de 44 puntos porcentuales en comparación con enero, cuando su aprobación era del 65%, ha llamado la atención en el ámbito político. La encuesta se llevó a cabo entre el 19 y el 31 de agosto de 2026, abarcando 400 entrevistas a ciudadanos mayores de 18 años con acceso a internet en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz. La muestra presenta un margen de error de ±4,90%.
El rechazo hacia el presidente es mayoritario en todas las ciudades encuestadas: en La Paz, un 76% lo desaprueba; en El Alto, un 74%; en Cochabamba, un 67%; y en Santa Cruz, un 56%. En términos de aprobación, los porcentajes son considerablemente bajos, con tan solo un 14% en La Paz, 17% en El Alto, 23% en Cochabamba y 25% en Santa Cruz.
Entre las razones más citadas por los ciudadanos que desaprueban la gestión de Paz, la percepción de corrupción en su Gobierno es la más destacada, alcanzando un 22%. Otras causas recurrentes incluyen la mala gestión, con un 15%, y los problemas relacionados con los combustibles, que afectan al 14% de los encuestados. Este descontento se agrava a raíz de un escándalo político vinculado a Fernando Cerimedo, justo en el periodo en que se realizó la encuesta.
Además, el 81% de los consultados considera que Bolivia está encaminada en una dirección equivocada, mientras que solo un 19% opina que el país avanza por el sendero correcto, lo que refuerza el malestar general sobre el rumbo del Gobierno.
A nivel histórico, la situación actual se asemeja a lo ocurrido en 2003, cuando la popularidad de Gonzalo Sánchez de Lozada cayó al mismo nivel, aunque en circunstancias diferentes, ya que Paz está aún en su primer año de mandato. La caída abrupta de su aprobación, de 65% a 21% en solo ocho meses, plantea serias interrogantes sobre la sostenibilidad de su Gobierno, que enfrenta conflictos sociales y críticas crecientes.
A pesar de estos resultados negativos, el Gobierno ha intentado restarle importancia a las cifras. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, sostuvo que la administración de Paz no busca obtener simpatía ni centrarse en las encuestas, sino que se enfoca en tomar decisiones cruciales para la estabilidad económica del país.
De los 6 de cada 10 bolivianos que brindaron su apoyo a Paz al inicio de su gestión, actualmente solo 2 de cada 10 lo respaldan, lo que evidencia un desgaste significativo en su imagen y gestión.