martes 27 de octubre de 2026

Cultura

La Legado Fotográfico de Federico Terán Cherry en Quillacollo

Quillacollo, un lugar lleno de historia, se ve reflejado en el trabajo del fotógrafo Federico Terán Cherry, quien capturó la esencia de su pueblo a través de su lente desde principios del siglo XX.

Por Lourdes Caballero · 13 de septiembre de 2026

La esencia de Quillacollo se encuentra en su arquitectura colonial, que aún perdura como un testimonio de su rica historia, junto a sus tesoros arqueológicos y tradiciones ancestrales. Este valle, rodeado por la majestuosidad de la cordillera del Tunari, también es conocido por la leyenda de la Virgen de Urkupiña, cuya figura ha sido un faro de esperanza para sus habitantes.

La riqueza cultural de Quillacollo es el resultado de un legado histórico que incluye la valentía de sus patriotas, quienes lucharon por la independencia y dejaron una herencia invaluable. Nombres como Lanza, Bascopé y Chinchilla resuenan en la memoria colectiva de este pueblo, que sigue construyendo su futuro sobre los cimientos de la fraternidad y la alegría.

El vínculo entre Quillacollo y el norte de Chile se forjó a través de los arrieros que solían transitar por estas tierras. Juan Terán, originario de Colcapirhua, conoció a Isabel Cherry en una de sus travesías y juntos tuvieron a Federico Terán Cherry, quien se convertiría en un destacado fotógrafo de su tierra natal.

Federico nació en 1900 en Chuquicamata, pero su vida se entrelazó con Quillacollo, donde falleció en 1978. Su pasión por la fotografía nació en Chile, pero su amor por su patria lo llevó a defenderla en la Guerra del Chaco. Tras el conflicto, regresó a su hogar, donde continuó su legado fotográfico.

Desde 1935, Terán se estableció como uno de los primeros fotógrafos de la plaza principal de Cochabamba, donde capturó momentos significativos de la vida cotidiana, retratos familiares y escenas de festividades. Su enfoque especial estuvo en la fiesta de Urkupiña, donde los pueblos indígenas eran los protagonistas de las celebraciones.

Federico se casó con Carmen Ledezma, con quien tuvo seis hijos: Santiago, Sixto, Pacífica, Armando, Tito y Braulio. Su legado ha continuado a través de sus descendientes, especialmente Armando y Tito, quienes preservan el espíritu de su obra. Gracias a Tito Terán Ledezma, también conocido como Cherry, hoy podemos apreciar las memorias visuales que forman parte del patrimonio de Quillacollo.