sábado 12 de septiembre de 2026

Política

La necesidad de fortalecer la institucionalidad democrática en Bolivia

El gobierno de Rodrigo Paz enfrenta serias pruebas en su gestión que evidencian la fragilidad de la gobernabilidad democrática. Diversos factores han contribuido a una creciente crisis que demanda respuestas efectivas y urgentes.

Por Martín Carrasco · 4 de agosto de 2026

La administración de Rodrigo Paz se encuentra en un periodo crítico que pone a prueba su capacidad para mantener la gobernabilidad democrática. Desde su asunción, se ha generado una expectativa que, hasta ahora, no se ha correspondido con respuestas efectivas. La falta de organización, la escasez de personal capacitado y la ausencia de disciplina en la burocracia han sido factores clave que se han sumado a cuatro situaciones adversas que complican aún más el panorama.

Entre estos factores, se destaca la ruptura con el vicepresidente Luis Lara, junto a la aparición de errores administrativos y conductas cuestionables. Asimismo, la lentitud en la toma de decisiones y la carencia de una mayoría parlamentaria estable han intensificado la crisis, todo esto en un contexto marcado por la escasez de recursos en dólares y combustibles.

La teoría política básica establece que la gobernabilidad se basa en dos tipos de legitimidad: la legitimidad de origen, que se obtiene a través del voto, y la legitimidad de ejercicio, que se manifiesta en la administración efectiva del aparato estatal. Max Weber sostiene que la autoridad debe ser ejercida de manera válida y justa, algo que se torna complejo en un país donde el 80% de la economía opera en el ámbito informal.

Este entorno genera dificultades que, al liberar los controles, llevan a la población a buscar soluciones por su cuenta, mientras que la economía formal se ve asfixiada en su capacidad productiva. En este contexto, surge la pregunta de cuánto tiempo se puede sostener esta situación.

Tras nueve meses de gestión, el Gobierno aún no logra establecer una representación adecuada, tanto a nivel interno como internacional, lo que pone de relieve una de sus grandes falencias y el riesgo de que los problemas se acentúen. Ante esta realidad, se vislumbra la creación de una nueva bancada en el parlamento que podría agrupar a diputados y senadores liberados de sus mandatos, brindando así un apoyo al Ejecutivo en la búsqueda de soluciones legislativas.

Es fundamental que exista un debate político y un enfoque ideológico renovado que permita construir una democracia efectiva, capaz de responder a las demandas de una ciudadanía que lucha por dignidad en su día a día. Este es el momento propicio para que surjan ideas, propuestas y liderazgos comprometidos que respondan a las necesidades de la población.

Para enfrentar los desafíos globales en economía y política, se requiere una gestión seria y planificada, alejada de la improvisación y la ineficiencia que han caracterizado momentos recientes. La urgencia de fortalecer la institucionalidad democrática es más evidente que nunca.