martes 27 de octubre de 2026

Mundo

Perú se suma al Escudo de las Américas bajo el liderazgo de Fujimori

La presidenta Keiko Fujimori anunció la adhesión de Perú a la iniciativa de seguridad regional impulsada por Estados Unidos, alineando así su política exterior con la administración de Donald Trump.

Por Martín Carrasco · 23 de septiembre de 2026

Durante su intervención en la Asamblea General de la ONU, la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, equiparó a las organizaciones criminales con grupos terroristas, resaltando la necesidad de adoptar medidas más severas contra estas amenazas. Su discurso se enmarcó en el contexto de la reciente adhesión de Perú al "Escudo de las Américas", una iniciativa de seguridad impulsada por el gobierno estadounidense.

Fujimori planteó que el país enfrenta una nueva forma de conflicto, que proviene de las organizaciones criminales transnacionales, las cuales, según ella, representan un desafío al Estado democrático. Afirmó que, al calificar legalmente estas organizaciones como terroristas, se facilitaría la actuación de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en defensa del orden interno.

Entre los delitos mencionados por la mandataria se encuentran el narcotráfico, la extorsión, la trata de personas y la minería ilegal. Sin embargo, no se especificaron las garantías que regirían la intervención militar contra estos grupos ni cómo se evitaría una interpretación amplia del concepto de "terrorismo".

La inclusión de Perú en el Escudo de las Américas fue presentada por Fujimori como una muestra de la determinación de su Gobierno de no ceder ante quienes buscan sembrar el terror. Este acuerdo tiene como objetivo coordinar esfuerzos a nivel hemisférico para combatir el crimen organizado transnacional, alineando las políticas de seguridad de los países participantes con los intereses de Estados Unidos.

Expertos en política internacional han comentado que esta iniciativa es un intento de Washington por consolidar su influencia en la región. Ramón Méndez, analista político, declaró que representa una extensión de la política exterior estadounidense, similar a la Doctrina Monroe, ahora disfrazada de cooperación en seguridad.