martes 27 de octubre de 2026

Cultura

Reflexiones sobre la campaña de Yves Saint Laurent

La reciente campaña de Yves Saint Laurent, titulada “No lo llames amor”, ha suscitado un intenso debate sobre el activismo y la mercadotecnia en el contexto de la lucha contra el abuso hacia las mujeres.

Por Lourdes Caballero · 20 de septiembre de 2026

Recientemente, la prestigiosa firma francesa Yves Saint Laurent lanzó una campaña publicitaria bajo el lema “No lo llames amor”, que forma parte de su iniciativa El abuso no es amor. Este anuncio, diseñado con un enfoque estético cautivador, muestra un romance idealizado entre una mujer y un hombre, ambos con una notable belleza física.

El anuncio se presenta con una cuidada estética visual y musical, que busca trascender la mera promoción de un perfume para involucrarse en la discusión sobre la violencia de género. Este mensaje se lanzó simbólicamente el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

Un conocido publicista indicó que las marcas que combinan un propósito con creatividad y análisis comunicacional obtienen mejores resultados en el mercado. En este contexto, la campaña parece enfocarse más en la sensibilización sobre relaciones tóxicas que en la venta del producto en sí.

A pesar de la importancia del tema, surge la pregunta sobre si una marca de cosméticos es la entidad adecuada para abordar la cuestión de la violencia hacia las mujeres. La campaña ha sido justificada por sus creadores como un esfuerzo por alterar los paradigmas estéticos tradicionales, aunque algunos críticos la ven como un intento trivial.

La directora global de Comunicación de YSL Beauty afirmó que la marca tiene la responsabilidad de influir en la cultura, en lugar de ser solo un espejo de la misma. Este enfoque contrasta con campañas icónicas del pasado, como la de Marilyn Monroe con Chanel No. 5, que no incluía un mensaje moral explícito.

La reflexión que emerge de esta campaña es sobre cómo el activismo puede ser más atractivo comercialmente que el arte. En un mundo donde se critica la falta de educación moral, parece que la sociedad ha delegado esta responsabilidad a marcas y figuras mediáticas.

Finalmente, si bien es incierto si “No lo llames amor” contribuirá a disminuir el machismo, lo que queda claro es que la compañía ha logrado posicionarse en un debate contemporáneo, utilizando un mensaje de cambio social, aunque con el riesgo de que su enfoque se perciba como una estrategia comercial más que un verdadero compromiso con la causa.