martes 27 de octubre de 2026

Política

Reimy Ferreira denuncia sabotaje a radares por intereses del narcotráfico

El exministro de Defensa, Reimy Ferreira, sugiere que el mal funcionamiento de los radares en Bolivia está relacionado con el narcotráfico, al tiempo que asegura que se busca mantener el país como un corredor para el tráfico de drogas.

Por Ronald Ávalos · 20 de octubre de 2026

Reimy Ferreira, quien ocupó el cargo de ministro de Defensa durante la gestión de Evo Morales, ha señalado que el bajo rendimiento de los radares instalados en Bolivia podría atribuirse a un presunto sabotaje, vinculado a intereses relacionados con el tráfico de estupefacientes.

Ferreira hizo estas afirmaciones tras conocer que el actual Gobierno lo acusa, junto con otros exministros, de causar un daño económico importante debido a la ineficacia del proyecto de radares, que no ha cumplido con su propósito a pesar de las inversiones realizadas y las extensiones de plazos.

A través de sus redes sociales, el exministro manifestó que el sabotaje no proviene de las altas esferas gubernamentales, sino de "círculos medios" que desean que Bolivia no tenga control sobre su espacio aéreo, el cual se ha convertido en un territorio utilizado para el tráfico de drogas hacia Brasil, Argentina y Paraguay.

En una entrevista para el programa La Tarde en Directo, Ferreira recordó que desde el inicio del proyecto en 2015-2016, hubo obstáculos por parte de la administración aeroportuaria y rivalidades entre ministerios que cuestionaban la necesidad de los radares.

"Bolivia es el único punto ciego en Sudamérica para el tráfico de drogas. La droga proveniente de Colombia, Ecuador y Perú transita por nuestro país hacia Brasil, Argentina y Paraguay, generando enormes ganancias para los narcotraficantes", comentó Ferreira.

El exministro lamentó que el tema de los radares se haya politicizado y afirmó que existe un trasfondo de intereses que persisten desde hace años, mencionando que la oposición a los radares por parte de ciertos sectores era evidente desde el inicio del proyecto.

Por otro lado, el Gobierno actual reportó que el daño económico supera los 1.000 millones de bolivianos, informando que de los 11 radares, solo dos funcionan correctamente, mientras que nueve presentan problemas y dos están completamente fuera de servicio.