sábado 12 de septiembre de 2026

Sociedad

Sucre enfrenta crisis en la gestión de residuos sólidos

La Alcaldía de Sucre se encuentra sin un proyecto viable para el tratamiento de basura, mientras el Botadero de Lechuguillas se acerca a su cierre. Las alternativas para la disposición final de residuos son cada vez más urgentes.

Por Fernando Torrico · 13 de agosto de 2026

El Botadero Municipal de Lechuguillas en Sucre está al borde de su capacidad, y los tiempos se acortan ante el inminente cierre que se ordenó judicialmente. Con la próxima fecha límite fijada para finales de 2023, la Alcaldía de Sucre busca alternativas para manejar la disposición final de la basura, dado que el proyecto de la Planta de Tratamiento e Industrialización de Residuos Sólidos ha quedado prácticamente en el olvido.

El diputado Santiago Ticona, de la bancada Libre, recordó recientemente que el Juzgado Agroambiental de Tarabuco estableció que el cierre del botadero debe ser cumplido antes de que finalice el año. La ley nacional que regula el cierre de botaderos a cielo abierto ya había vencido el 18 de mayo de este año, tras la extensión de cinco años concedida por la Resolución Ministerial N° 269.

La alcaldesa Fátima Tardío anunció que se ha conseguido una nueva prórroga para los municipios que todavía enfrentan este desafío, aunque no aclaró por cuánto tiempo se extenderá esta medida.

Sucre había tenido grandes expectativas con el plan de construir la Planta de Tratamiento e Industrialización de Residuos Sólidos, que se había promovido durante la administración del exalcalde Enrique Leaño. Este ambicioso proyecto, que requería una inversión de 148 millones de bolivianos mediante una asociación con la empresa canadiense Quartz 21, fue concebido para transformar residuos en productos útiles como biodiésel y biofertilizantes.

Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente. La alcaldesa Fátima Tardío reveló que, tras el cambio de administración municipal, la empresa a cargo del proyecto ha dejado de operar y no ha progresado más allá de algunos movimientos iniciales de tierra. En consecuencia, la Alcaldía planea disolver el contrato por incumplimiento y llevar a cabo auditorías sobre la gestión anterior.

Ante el desasosiego por la falta de soluciones, la Alcaldía está considerando la posibilidad de utilizar los residuos como combustibles en los hornos de la fábrica de cemento Fancesa. La alcaldesa explicó que, al quemar la basura en estos hornos, podrían convertir los residuos en una fuente de energía, beneficiando así a la cementera.

Con el fin de evaluar la viabilidad de esta propuesta, ya se han iniciado conversaciones con ejecutivos de Fancesa y se está gestionando la llegada de un experto en cementera desde Chile.

Por otro lado, se ha previsto una nueva reunión para el 31 de agosto, donde se discutirán los informes requeridos sobre la gestión de lixiviados y la clausura definitiva del Botadero de Lechuguillas, como parte de la iniciativa para mejorar la situación actual.