Sucre, la capital constitucional de Bolivia según la historia
Con motivo del aniversario de la independencia boliviana, es pertinente recordar la relevancia histórica de Sucre como la única capital constitucional del país, un estatus que se reafirma en la legislación vigente.

La ciudad de Sucre, conocida antiguamente como Chuquisaca, es reconocida como la capital constitucional de Bolivia debido a su papel crucial en los eventos que llevaron a la formación del Estado boliviano.
El 6 de agosto de 1825, en la emblemática Casa de la Libertad, se firmó el Acta de la Independencia, en la que las provincias del Alto Perú declararon la creación de Bolivia como una nación soberana. Durante la época colonial, Chuquisaca fue un importante centro político y administrativo, albergando la Real Audiencia de Charcas, una de las instituciones más significativas del dominio español en la región.
Tras la independencia, la ciudad continuó siendo un pilar político, adoptando el nombre de Sucre en honor al Mariscal Antonio José de Sucre, uno de los principales artífices de la libertad boliviana. Un hito fundamental en este proceso fue la ley de 1839, que reconoció oficialmente a Sucre como capital de la República. El 12 de julio de ese año, el Congreso General Constituyente, bajo la presidencia provisional de José Miguel de Velasco, aprobó la ley que estableció que la ciudad de Chuquisaca pasaría a llamarse Ciudad de Sucre.
La relación de Sucre con la capitalidad está garantizada por la Constitución Política del Estado, que en su artículo 6 consigna que Bolivia se organiza en departamentos, provincias, municipios y territorios indígena originario campesinos, y designa a Sucre como la capital constitucional. Además, es sede del Órgano Judicial, albergando instituciones como el Tribunal Supremo de Justicia y el Tribunal Constitucional Plurinacional.
Sin embargo, a partir de la Guerra Federal de 1898-1899, La Paz se convirtió en la sede de Gobierno, asumiendo funciones políticas y administrativas. Este conflicto, que enfrentó a conservadores y liberales por el control del poder, culminó con el traslado de los poderes Ejecutivo y Legislativo a La Paz tras la victoria liberal. A pesar de este cambio, la capitalidad de Sucre no fue alterada.
Esta distinción entre capital y sede de Gobierno es un tema recurrente en la discusión política del país. Sucre se mantiene como la capital constitucional, símbolo del nacimiento de la República y hogar del Órgano Judicial, mientras que La Paz se erige como la sede de Gobierno, donde se llevan a cabo las funciones administrativas del Estado nacional. Así, la idea de “dos capitales” genera un debate constante, ya que, mientras Sucre es reconocida históricamente y legalmente como la capital, La Paz alberga el centro de poder actual.