miércoles 28 de octubre de 2026

Política

Transportistas exigen respuestas al Gobierno en 48 horas y maestros se suman a las protestas

La Confederación del Transporte Libre ha declarado emergencia y exige soluciones ante el desabastecimiento de diésel, al tiempo que los maestros organizan una marcha en rechazo a las políticas del Gobierno.

Por Cecilia Ríos · 14 de septiembre de 2026

La presión hacia el Gobierno boliviano se intensifica, ya que la Confederación del Transporte Libre ha decidido entrar en estado de emergencia. Este sector ha dado un ultimátum de 48 horas al Ejecutivo para que se atiendan sus exigencias, que giran principalmente en torno a la escasez de diésel.

Los transportistas han indicado que la falta de combustible ha hecho que su operatividad disminuya en un 50%, lo que conlleva a pérdidas económicas significativas y dificultades para ofrecer sus servicios. Además, han solicitado el mantenimiento de las carreteras y la apertura del mercado del seguro obligatorio contra accidentes de tránsito.

Otro aspecto que preocupa a los transportistas es la posible eliminación de la subvención a los combustibles, una medida que está contemplada en los compromisos que el Gobierno ha adquirido con el Fondo Monetario Internacional, prevista para principios de 2027. En caso de que los precios de los combustibles se alineen con el mercado internacional, el sector anticipa un ajuste inmediato en las tarifas de transporte a nivel nacional.

Marcha de los maestros el 15 de septiembre

El próximo 15 de septiembre, se unirá a las protestas la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia, que ha convocado a sus 31 federaciones a participar en una Gran Marcha Nacional de Cacerolas Vacías. Esta movilización busca rechazar las políticas económicas, sociales y educativas del Gobierno.

Entre las principales demandas de los maestros se encuentran el abastecimiento de carburantes, un aumento salarial, la recuperación del poder adquisitivo y la derogación de varios decretos supremos que consideran perjudiciales.

Así, tanto transportistas como maestros se movilizan en un contexto donde el Gobierno se enfrenta a crecientes presiones por la crisis de combustibles y el deterioro del poder adquisitivo de la población.