Una madre busca justicia tras la muerte de su hijo cadete
María Luisa Valencia denuncia irregularidades en el caso de su hijo, Pablo Reboso, que falleció bajo circunstancias sospechosas en la Academia Nacional de Policía.

En la madrugada del 14 de marzo, María Luisa Valencia recibió una inquietante llamada desde La Paz que la llevó a dejar Oruro. Un teniente le informó que su hijo, Pablo Reboso, cadete de la Academia Nacional de Policía (Anapol), estaba experimentando problemas respiratorios y requería atención médica de inmediato.
Al llegar al hospital, María encontró a Pablo en un estado alarmante, temblando, llorando y vomitando sangre. Después de una semana de internación, el joven falleció, y su madre sostiene que hay irregularidades en el tratamiento de su caso, exigiendo justicia y apoyo en su lucha.
Pablo había ingresado a la Anapol con la esperanza de convertirse en un policía profesional que pudiera contribuir a la sociedad. Después de aprobar todas las pruebas necesarias, su madre lo dejó en la academia confiando en que estaba en un buen entorno. Sin embargo, su experiencia se tornó oscura en las últimas semanas de su vida.
Durante su última visita a mediados de marzo, María percibió cambios en el comportamiento de su hijo. Notó que Pablo estaba pálido y que había cadetes que lo seguían constantemente, lo que le causó preocupación. A pesar de que le preguntó si había sufrido agresiones, él lo negó, pero su madre se dio cuenta de que había algo más detrás de su angustia.
Entre el 14 y 15 de marzo, Pablo se comunicó con su madre pidiéndole medicamentos y comida para compartir con otros cadetes. Cuando María llegó con lo solicitado, observó que su hijo estaba cubierto de sangre y asustado, lo que la llevó a sospechar que había algo muy grave sucediendo en la academia.
La situación se tornó crítica cuando, tras recibir la llamada del teniente, María se trasladó rápidamente a La Paz. A su llegada, le informaron que su hijo estaba en condiciones muy delicadas, lo que la llevó a hacer sacrificios económicos para costear su atención médica, sin imaginar que no sobreviviría.
La hermana de Pablo, Abigail Tapia, ha denunciado diversas irregularidades en la investigación sobre la muerte de su hermano, señalando que la autopsia reveló hallazgos alarmantes como desgarro anal. La familia ha solicitado que se realicen nuevas pruebas, pero indican que las autoridades han sido lentas en actuar.
Abigail también ha criticado las demoras en el proceso judicial, destacando que el caso, que inicialmente se investigó como homicidio, ha pasado a ser considerado homicidio culposo, lo que limita la responsabilidad de los implicados. La familia exige un manejo transparente del caso y la inclusión de todos los posibles responsables.