Debate sobre la validez de la Constitución Boliviana
El exministro José Carlos Sánchez Berzaín cuestiona la legitimidad de la Constitución de 2009, afirmando que es nula. Sin embargo, su argumento genera diversidad de opiniones entre expertos en derecho constitucional.

El exministro José Carlos Sánchez Berzaín ha declarado que la Constitución Política del Estado es nula y que no puede ser reformada, argumentando que “nació muerta”. Según su opinión, esto se debe a las irregularidades detectadas durante la convocatoria a la Asamblea Constituyente, así como al incumplimiento de los procedimientos establecidos.
En el año 2008, el ambiente político no garantizaba la aprobación de la nueva Constitución. En respuesta, el gobierno de ese entonces acordó el texto final, lo que resultó en que el documento que fue sometido a referendo había sido modificado en el Congreso Nacional tras negociaciones entre diferentes fuerzas políticas.
Este procedimiento ha sido motivo de cuestionamientos. Muchos estudiantes de Derecho Constitucional suelen plantear la duda sobre la validez de una Constitución que no ha seguido todos los pasos del procedimiento constituyente previsto. Si una ley puede ser considerada nula por no seguir el proceso legislativo adecuado, ¿por qué no aplicaría lo mismo a la Constitución?
No obstante, en el ámbito de los constitucionalistas existe un consenso sobre la validez formal de la Constitución de 2009. En el contexto democrático, la soberanía reside en el pueblo, que aprobó la Constitución en un referendo con un 61,43% de los votos. Este hecho se interpreta como una validación popular del texto, superando las irregularidades previas.
Si se sostiene que cualquier decisión política fuera del marco constitucional puede ser considerada nula, entonces también se podría argumentar la nulidad de otras decisiones, como la ley que desestimó los resultados de las Elecciones Generales de 2019, lo que podría resultar contradictorio con las afirmaciones de Sánchez Berzaín.
El Derecho Constitucional no debe ser utilizado de manera selectiva según convenga a los intereses políticos. Las afirmaciones de Sánchez Berzaín, que incluyen críticas al contenido de la Constitución, parecen tener más un trasfondo político que un verdadero interés por la institucionalidad democrática.
A pesar de que no todos los aspectos de la Constitución de 2009 son perfectos, es importante reconocer que se han incorporado principios internacionales relevantes, como el pluralismo. Este se encuentra alineado con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, subrayando que no todo lo que contiene la Constitución es simplemente una imposición de un partido político.
Finalmente, aunque la Constitución de 2009 es válida tanto formal como materialmente, se reconoce la necesidad de una reforma que permita adecuarla a nuevas normas y estándares internacionales, así como a cambios en la perspectiva sobre el estado, la economía y los derechos humanos.