jueves 29 de octubre de 2026

Política

La tensión en el gobierno ante nuevos audios

A medida que se acerca el fin de octubre, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira enfrenta un creciente escrutinio por la filtración de audios que afectan su imagen y una economía en declive.

Por Ronald Ávalos · 29 de octubre de 2026

La administración de Rodrigo Paz Pereira se encuentra bajo un intenso escrutinio debido a una serie de audios filtrados que han comprometido la forma en que se ejerce el poder. A pesar de la ausencia de protestas en las calles, el clima de tensión se intensifica a medida que se aproxima el final de octubre y la economía del país sigue deteriorándose.

Paz Pereira ha reconocido que está enfrentando un "ataque duro" al gobierno, sugiriendo que la presión podría estar relacionada con la reciente destitución de funcionarios involucrados en casos de corrupción. En este contexto, el dólar ha superado los 12 bolivianos, mientras que el desempleo y la inflación continúan siendo problemas evidentes.

Los audios que se han filtrado revelan conversaciones entre altos funcionarios y han aumentado la presión sobre el gobierno. A pesar de los intentos de desacreditar estos audios con información falsa, las verificadoras bolivianas han logrado confirmar la veracidad de varios de ellos.

Crisis interna y sus repercusiones

La situación se complica aún más por la destitución de tres oficiales de inteligencia policial, quienes estaban bajo sospecha tras la presión de Estados Unidos para esclarecer el destino de las cajas fuertes de Sebastián Marset. Se ha informado que en estas cajas no solo había dinero, sino también un teléfono que podría contener información comprometedora.

Recientemente se han revelado audios que muestran la cercanía de ciertos funcionarios con Cerimedo, un personaje clave en la gestión del gobierno, lo que plantea serias dudas sobre la efectividad del mando actual. Estas filtraciones han expuesto la falta de control y las luchas internas dentro del gabinete.

A medida que se aproxima el primer aniversario de la gestión actual, surgen críticas sobre la falta de reformas significativas en el ámbito jurídico y económico. No se han aprobado leyes esenciales, mientras que la presión sobre los combustibles y las obligaciones con el FMI generan un clima de incertidumbre que podría detonar reacciones sociales en el futuro.

La situación también ha llevado a los movimientos sociales a declararse en emergencia, aunque su capacidad de movilización ha disminuido desde las protestas de mayo y junio. Los líderes anticipan que la presión económica aumentará a partir de enero, lo que podría reavivar las protestas en las calles.