miércoles 28 de octubre de 2026

Sociedad

Reflexiones sobre el diálogo y la cohesión social tras los bloqueos en Bolivia

En medio de las secuelas de más de 50 días de bloqueos, especialistas enfatizan la necesidad de reconstruir la cohesión social a través de un diálogo efectivo y corresponsable.

Por Martín Carrasco · 4 de octubre de 2026

Las recientes jornadas de bloqueos en Bolivia, que se extendieron por más de 50 días entre mayo y junio, han dejado profundas huellas en la economía y en la vida cotidiana de las familias. Las consecuencias de estos conflictos han sido severas, afectando no solo la salud y la movilidad, sino también provocando 22 muertes, de las cuales 19 corresponden a personas ajenas a las protestas.

Juan Carlos Núñez, director de la Fundación Jubileo, junto a la mediadora Gabriela Ugarte, han analizado la complejidad de la crisis actual y subrayan la urgencia de retomar mecanismos de diálogo y corresponsabilidad que prevengan la reaparición de conflictos sociales. La situación actual revela una economía debilitada y una creciente preocupación por el aumento del costo de vida.

Impacto en la población y la economía

Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que el 44,7% de la población se encuentra en situación de pobreza por ingresos, mientras que un 16,7% vive en pobreza extrema. Esta realidad destaca la fragilidad de la clase media, que, aunque no esté por debajo del umbral de pobreza, tiene poco margen para enfrentar nuevas crisis económicas.

La presión sobre el costo de vida se hace evidente, ya que las familias luchan por satisfacer sus necesidades básicas. Núñez menciona que esta situación se ve exacerbada por la situación laboral de los jóvenes, quienes enfrentan dificultades y deben ser incluidos en las decisiones que afectan el futuro del país.

  1. 44,7% de la población en pobreza por ingresos.
  2. 16,7% en pobreza extrema.
  3. 84.717 permisos laborales otorgados a bolivianos en Chile durante el primer semestre de 2026.

La crisis actual también ha llevado a Núñez a abogar por fortalecer la producción local como una solución a la inflación y a la pobreza. Señala que la competencia desleal de productos importados perjudica especialmente a los pequeños productores, por lo que urge crear condiciones que les permitan competir efectivamente en el mercado.

El diálogo como herramienta esencial

Ugarte enfatiza que el diálogo debe ser considerado un proceso estructurado, no simplemente una reunión de emergencia. Para ello, sugiere centrarse en las '4C': convicción, conexión, condiciones y capacitación, para asegurar una conversación constructiva incluso en momentos de tensión.

Además, se necesita un enfoque que contemple la reconciliación, la reconstrucción de relaciones y la renovación de la cohesión social después de situaciones de violencia. La construcción de confianza y la anticipación de conflictos deben ser prioridades en el diálogo social.

Por último, Ugarte destaca que el diálogo no debe limitarse a quienes están directamente involucrados en un conflicto. Es crucial que se incluya a todos aquellos que pueden ser afectados por las decisiones que se tomen, lo que a su vez requeriría de mediadores de confianza como instituciones de la Iglesia o académicos.

La reciente experiencia de bloqueos resalta una lección importante: la necesidad de establecer mecanismos que prevengan futuros conflictos y garanticen los derechos tanto de quienes protestan como de quienes sufren las consecuencias de dichas manifestaciones. La construcción de una democracia que permita procesar diferencias sin fracturar la cohesión social sigue siendo un desafío pendiente.